Demasiadas experiencias...imposibles de resumir. Pero que descuiden, cuando finalice del todo en unos días el período vacacional, trataré de explicarles.
Sin embargo, creo que la más llamativa es la que marca el inicio del nuevo curso; por curioso que asemeje.
Y es que es nada más y nada menos, que el suceso acaecido escasas horas atrás. La presentación de mi universidad. Ha sido un cambio, increíble. Y aún, ni si quiera hemos comenzado las clases.
Pero, ¿saben? ¿Conocen esa sensación de llegar a casa después de conocer de la existencia del que va a ser tu cerramiento en un mínimo de 4 años? Supongo que sí. De acuerdo. Pero quizás, y me aventuro a asegurar, que muchos de ustedes, lo han sufrido como algo negativo. Y ahí, recae la novedad.
En mi caso personal, esa experiencia, ha significado una sonrisa desde que se dio el pistoletazo de salida con un simple "Ya sois universitarios". Unas breves palabras que hicieron aparecer en mi mente una puerta que se abría hacia un nuevo mundo, y que al dar los primeros pasos a través de ella, parecía anunciar con carteles luminosos que lo bueno, estaba al llegar.
Y sí, empezar de cero, conociendo a un par de personas, sin más, me llenó de vitalidad y ganas de dejar al resto de compañeros que supiesen de mi existencia. Y creo, que, a pesar de que yo no fui la que pulsó este botón, que alguien determinó el futuro por mi, se ha girado la casilla correcta; y he coincidido con personas que, aparentemente, son geniales. Y que ojalá, espero, me ofrezcan la oportunidad de ser feliz, que antiguas cárceles no me permitieron. Igualmente, prometo esforzarme para con ellos, y que algún día, igual que lo he hecho con tanta gente importante en mi vida, brindemos por el resultado de la que ahora es la nueva etapa, como amigos graduados.
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