sábado, 23 de febrero de 2013

El eterno interrogante

Esta sucesión de líneas, es de las más femeninas que puedan darse en mi blog, aparentemente. Sin embargo, también los hombres se ven influenciados por una gran duda, la mayoría de sus jornadas: "¿Qué vestimenta he de usar hoy?"
No se piensen que realmente es una tontería, porque no tendrían en cuenta, en tal caso, que elegir un atuendo evoca demasiados conceptos. Por un lado, te determina el lugar al que acudas, el evento del que participes, pero, siendo sinceros, y, por desgracia, lo que más nos aflige es "El qué dirán". Es por tanto que son dos cuestiones en una sola, y es tu mentalidad la que se ve condicionada por tales. Y en ese punto radica el error, en conceder a otros, la oportunidad de fijar nuestros límites. 
Me considero ese tipo de personas que son ajenas a las modas y que curiosamente, a pesar de mi apariencia, odia ir de tiendas. Ésto, incide directamente en mi modelo a elegir para cada ocasión, porque conscientemente sé que habrá mujeres con mejores galas. Pero, ¿Saben? Cada cual tiene sus preferencias, y nadie más que uno mismo para escoger lo que se nos adecue, no sólo al futuro suceso, sino al presente emotivo en el momento de decidir; porque, tengan en mente que el estado anímico también incide. Además, el estilo es necesario, pero la clave reside en la manera de saber llevar una prenda.
Con todo lo anteriormente expuesto, pretendo hacer hincapié, en que hemos de mantener nuestra esencia en todo momento, y no querer aparentar para contentar al resto, sino que con nuestros principios nos contentemos a nosotros. Si nos hemos de ver en un espejo, pero razonamos que el rostro es el reflejo del alma, lo principal es lucir una sonrisa; el resto, señores, son meros puntos suspensivos.

lunes, 18 de febrero de 2013

Chapa y pintura

¿Quién le diría a una joven como yo que tendría que hacer padecer a otra persona, algo que, de buena tinta sé, que es complejo de aceptar?
Pues bien señores...me llegó el turno.
Les aseguro, que no hay nada más curioso que usar una coraza para intentar disimular todo lo que sentimos por unos instantes. Es tan extraño "reproducir unas palabras que no son nuestras"...
En esta vida, la sinceridad es la clave de toda relación. Sin embargo, para poder acatarla y desarrollarla, muchas veces, debemos enfocar lo que pensamos de un modo distinto al que lo haríamos habitualmente. Por temor a dañar a otro individuo, enmascaramos lo más íntimo de nuestras ideas, y lo hacemos brotar por una metamorfosis que le dota de ese toque tan sutil. Es evidente, que no por ello el efecto en el receptor va a ser distinto; pero, no es sino un síntoma de madurez que ese mismo si ha de procesar; el ser capaz de preocuparse tanto por el otro, que dejamos de ser nosotros para ponernos en su piel.
Me he visto obligada a dar un paso, que tantas veces he recibido en sentido opuesto y, que el mismo número de ocasiones me ha costado asumir. Pero, señores, la vida sigue para todos.
No erren en pensar que se paga con la misma moneda, porque les prometo que a mí me sucedió en circunstancias demasiado poco apetecibles; y no por ello, yo he actuado en consecuencia en el momento de resolver este entuerto. A pesar de ésto, si que es certero que mi máscara tomó un tono azulado frío en lugar de un sonrosado apaciguador, pero... ¿qué esperaban? Sería de hipócritas aparecer con una sonrisa en mi rostro, cuando mi intención era decir adiós a uno de los pocos a los que les llegué a importar.
A pesar de todo ello, mi mensaje, aun efímero y sin excesivo pudor, concluyó con la esperanza de que ambos hallemos no al que logre suplir al anterior, sino al que cause en nosotros un efecto mayor. Al que sea capaz de mostrarnos que la vida merece la pena. Porque lo crean o no, siempre queda un motivo por el que luchar...y lo bueno nos espera; ¡quién sabe si mañana!

sábado, 9 de febrero de 2013

Naufragio

Seré breve, porque este cuento ya firma otro capítulo.
Comienzo diciendo, que no necesitan un catalejo ni una brújula, para darse cuenta de que: mi barca se ha perdido en el horizonte de ese océano llamado vida.
Ha sido muy simple, pero no por ello menos doloroso.
Mi navío, una vez más, ha encontrado un iceberg, se ha chocado y se ha resquebrajado y alejado de la civilización, porque no supo evitarlo a tiempo.
Seguí adelante con una batalla que ya estaba librada y perdida, con la esperanza de que  mi mapa me guiase bien, en el que establecí como último intento; pero no fue así.
Me ha dolido este golpe, me va a costar cruzar miradas contra ese pirata cada amanecer...
Tan sólo espero no tocar fondo por completo y poder surcar nuevos mares algún día.
Por el momento, lágrimas se unen al agua que me rodean.
Camaradas, estoy perdida en una isla desierta.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Un año que acaba en 13 y empezó en martes

Después de casi 3 meses sin escribir...hoy reaparezco por estas tierras asoladas...
No sé explicar qué me ocurre, pero llevo tiempo desmotivada queridos lectores, y aunque quise escribir según empezó el año, me fallaron las fuerzas. Y, tras un día negro, me sobran palabras y quisiera compartirlas.
Este tiempo ausente he padecido demasiadas emociones juntas, he reído y llorado por las mismas personas, y ante todo...he incumplido con mi parte del trato de la entrada anterior. No he sido feliz.
Confieso que lo he intentado, y que el año no tuvo mal final ni si quiera mal principio el siguiente; pero todo en esta vida, se basa en ilusiones.
Creemos que habitamos la torre más alta de un castillo cual princesa, y sin embargo, nos damos cuenta de que todo es tan endeble que con un soplo se derrumban los palillos que tejían ese paraíso imaginado. Asumamos que, este año no refracta con buen color, al menos de momento; y de ahí el título de la entrada.
¿Saben de esos momentos en los que ni siquiera tu música favorita te reaviva el fuego que debería llenar nuestro interior? Pues, cuando eso ocurre, es porque sólo quedan cenizas. Y, si, se puede intentar que se reanimen, pero es sabido que todo tiene un límite, y yo he alcanzado tal punto.
No soy la misma, y no estoy de acuerdo con este nuevo yo, así que, he decidido poner tierra de por medio, y volver a ser la de antes. 4 hombres han escapado de mi vida desde que empezó el curso, un número que jamás creí que mis manos pudiesen cuantificar; y son ellas las que voluntariamente han ido añadiendo personas a la lista. Entre esas cifras... está la persona que más he querido y a la que no me voy a perdonar nunca haber dejado marchar...
Lo siento, pero soy incapaz, si he de encerrarme en mis libros o en mis allegados, lo haré, porque ya...no tengo valor de mirar con alegría y ni mis estudios me son capaces de llenar por completo. Lo único que me empuja a seguir, es ese apoyo de los que más me importan y a los que os doy las gracias y... con la energía que me brindáis, os digo:
Necesito ayuda, lo asumo.