jueves, 18 de julio de 2013

De decepciones...también se vive.

Un título sin mucho que añadir, ¿no creen?
Lo cierto es que se puede desmigajar muchísimo, pero supongo que todos conocen lo que es una decepción. Como en tantas otras situaciones, hay varios tipos, que podríamos agrupar en dos, las que nos auto-producimos y las que recibimos de otros. Duelen ambas.
La que nos podemos causar al proponernos un reto y no lograrlo...que aunque es compleja de superar, a la larga no resta otra opción, porque de haber un culpable...es uno mismo.
Sin embargo, lo difícil e improbable, es superar un defraude por parte de los demás, máxime si es de un ser querido. Apostar, y que parezca que te dejas ganar por la vida en general, siempre.
Como habrán apreciado, últimamente escribo sobre el mismo tema, y es porque no hace no mucho que comencé a perder la fe en todos aquellos que tan rápido eran de mi círculo de imprescindibles. Si es que...como diría el mejor..."Si no tuvieras tantas esperanzas y no te fiases..." cuánta razón.  Pero, ¿qué quieren? Una es humana, y como yo, todos los que se identifiquen con esta entrada, nada ni nadie podrá, quizás por desgracia, hacer que cambiemos de forma de ser; y de eso se aprovechan los que dañan.
Eso sí, de todo se cansan las personas. Y ese agotamiento conlleva a tomar decisiones, que primero hieren, luego supuran. La vida está para tirar de la cuerda cuando apremia, y tras decepciones, es el momento.
En resumidas cuentas, obtengan como moraleja, que por mucho que cueste, a veces hay que pensar en uno mismo, y eliminar contactos que ocupan memoria. 

viernes, 12 de julio de 2013

Autocompasión.

Esa sensación en el pecho que se aprecia cuando se avecina un momento importante, esa.
Nadie más que tú la percibes, solamente tú sabes la causa, y puede que la solución a la misma...y, ¿qué hacer? ¿Aparentas que no te ocurre nada, o lo gritas a los cuatro vientos? 
Todo es tan complejo...
Pues en ese dilema nos encontramos muchos a diario, y yo en estos instantes a título personal. Me enfrento a las dudas, al temor, al qué dirán, y sobre todo...al: ¿qué ocurrirá después? Sí, señores, no todo es bonito, ni siquiera en verano, y  mientras debería estar irradiando felicidad por los acontecimientos sucesivos, me posiciono histérica y con la necesidad de estampar a ciertas personas contra un muro... y sin embargo, como siempre ocurre, la que se empotra contra tal elemento soy yo, como mujer, como traicionada, como desaprovechada y como inadvertida realmente.
Derramé lágrimas cuando lo vi marchar, durante todo el espacio temporal que no hemos compartido, en todas esas confesiones...
Tantas flores marchitas, tantos segundos lejanos, tantas promesas rotas, tantas ilusiones evaporadas...tanto para ésto.
El ambiente está enrarecido, el corazón duele, y seguimos sintiendo la presión ya relatada.
Hagamos de tripas corazón, que es lo que mejor se nos da. Un brindis por los que sufrimos y encima nos apodarán de víctimas. "Alzad la copa, hermanos".

martes, 9 de julio de 2013

Nada de tablas, espalda.

Ganar o perder, en la vida real no existen empates.
Cuando una persona se esfuerza por otra, se empeña en que todo funcione, se enfoca sólo en una felicidad del conjunto o, incluso, del otro antes que de uno mismo...lo mínimo que espera, no es recibir igual trato, pero qué menos que un sencillo reconocimiento. 
Si damos de más...recibimos de menos. Nunca comprenderé la causa, pero es lo que suele ocurrir, y a nadie le agrada. Es injusto...pero es la cruda realidad.
Nos pasamos la vida pensando en los demás, y no nos sale a cuenta. ¿Por qué seguir así? ¿No es hora ya de dar la patada a esos individuos y que por una vez no sean ellos los que venzan? ¡Qué vida ésta! 
Estas líneas tienen su origen, por supuesto, pero creo que generalizar siempre es más rentable. Resumamos en tener esperanzas en alguien y ver como se esfuman por ver que no le importas tanto como tú creías, y ni comparable a lo que significa ese mismo. Así, breve y conciso. ¿Pruebas? Pedir algo, y obtener un no por respuesta, camuflado en una excusa barata de esas de duele lo mismo pero suena mejor, que creemos que todo arreglan, y,  por el contrario, lo empeoran. 
No crean que hablo sólo de amor, de ese de películas que siempre llega a buen puerto, ni de amistades de esas que se solucionan en una fiesta, expongo cualquier relación del tipo que sea, que fragua porque no funcionan los engranajes que la componen por los motivos ya mostrados...cosas que pasan. 
Es momento de levantarse, quedarse con personas que se cuentan con una mano, y despedir al resto. 
Tiempo empleado, tiempo gastado, tiempo que no volverá.