Necesitaba un hecho, un dato, un momento exacto para poder publicar todo aquello que he guardado bajo llave este tiempo. Creo pues, que ya ha llegado.
Parece increíble, pero en un mes, la vida torna tantas veces de sentido...
Sin embargo, hay una circunstancia, que en mi vida, y en la de tantas personas, se repite con frecuencia. Y es, como bien queda reflejado en el titulo de estas líneas, y en honor a una de las personas más sabias que conozco,que ellos, esos que nos arremeten con dolor tras habernos tratado como a lo mejor que han conocido (apréciese la ironía), se marchan, y sin más, vuelven.
Sí, lo asumimos, nadie dice que sea sólo su culpa el hecho de que se fuesen, pero si les solicitamos, o incluso nos solicitan desaparecer, del aura de la persona contraria en la pareja...¿Cuál es el motivo de su regreso?
Acepten pues, caballeros, que dos personas no se pelean si uno no quiere, por lo tanto...el error, como mínimo, es mutuo. Y si ustedes retornan, puede que sea porque algún elemento añoran, ¿No creen? ¿Por qué entonces, no son capaces de arrepentirse como es debido? Egocentrismo, orgullo... elimínenlos...que ya es hora de madurar.
Ahora bien, no piensen, señoritas, que saludan y se van; porque serían incrédulas. Para empezar, sólo con notar su presencia, ya están incomodando, y cuanto menos minando la moral de la otra persona; pero es que, no resta ahí, se propondrán ir con una faceta absurda de victimismo y hundir.
¿Qué consiguen con ello? Nada. Y nada, señores, es nada.
Hay dos posibles respuestas por nuestra parte, y la primera, y más común suele ser la recaída, lo cual sólo puede suceder 1 vez, sólo una, recuerden. Y la contraria, es la que yo he tomado, una dosis de fortaleza ajena, una venda, absorber lo que te transmitan, eliminar tu parte, y borrar de tu vida a esa persona. De verdad, es un consejo, ténganlo presente.
Nadie dijo que no se diesen segundas oportunidades, pero el número 3, nunca fue bello.
No hay comentarios:
Publicar un comentario