domingo, 27 de noviembre de 2011

El frente ocluido, se fue tal como vino.

Ese sentimiento repentino de alegría que te invade y no sabes por qué, es alucinante. Ha sustituido a ese otro de tristeza que se ha encargado de amargarme recientemente.
De repente, sin más, ciertas personas han logrado en varios días sacarme esa sonrisa tonta, y hacerme ver que no es justo que me castigue por una persona que no vale la pena.
Me estaba azotando una borrasca que trajo inestabilidad y con ella grandes precipitaciones, pero gracias a ellos, el anticiclón que se había escondido temporalmente fue más fuerte y así el frente cálido ha llegado hasta mí.
Lo percibo, ya vuelve a manifestarse, he ahí otra carcajada :)
No tengo la menor duda de que pronto volverá otro cinturón de acciones negativas, pero tampoco las tengo de que mis grandes amigos harán de mi un efecto foehn, dejando a un lado la zona umbría y permitiendo que al otro luzca orgullosa la zona solana.
Y así según todos estos factores puedo determinar que tengo la suerte de disponer de las mejores personas del mundo cerca de mi, cuya intención es siempre quitar la mala hierba para dejar brotar el verde prado. Ellos me dan la fuerza para soportar la presión diaria, que supera en mi caso los 1013 mb de rigor. Son como la gota fría que se intercala rápidamente en el lugar ocupado por el frente frío, para traer, después de la lluvia torrencial, la calma.

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