Tras años de lucha e indeterminación ante mis actos he llegado a la conclusión de que de nada sirve deprimirse de forma continúa cuando caes. Aunque sea a largo plazo siempre aparece algo o alguien que te devuelve las ganas de seguir. Pero mientras eso llega, no podemos perder las fuerzas, ni las ganas de seguir adelante.
Sí, parece increíble que sea yo la que mencione esos términos, pero es que esta narradora la que está atravesando momentos duros y de estrés, a veces sola, y otras tantas acompañada. Y es por ésto por lo que he descifrado que las cosas llegan despacio y sin prisa, pero jamás ha de desaparecer la ilusión.
Somos seres luchadores, no olvidemos que la vida es una lucha y que simplemente debemos enfrentarnos con la esperanza viva. Es lo último que se pierde.
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