Esta entrada, como habréis podido deducir, se relaciona intrínsecamente con el curso que acabamos de dejar atrás. Sí, algunos ya hemos guardado libros, quemado apuntes, y despedido a profesores con los que ojalá no nos volvamos a ver las caras. Pero para llegar a ese punto, y, aunque parece que fue ayer cuando marcamos la primera huella de este nuevo camino, hemos recorrido ya una considerable distancia.
Comencemos, por donde ha de hacerse, por el principio.
Nos cruzamos miradas a inicios de septiembre, tras ellas vinieron saludos, y ya los primero visos de indiferencia hacia ciertas personas. En muchos casos, ese sentimiento pasivo se ha mantenido, pero en otros, lo que parecían amistades en círculos cerrados, o bien se han ampliado, o de lo contrario, han borrado lo que asemejaba cierto, y han simulado un mundo aparte hacia otros vínculos.
Sí, me considero afortunada por estar donde estoy, ténganlo meridiano. Sin embargo, y como siempre ocurre, he conocido a individuos que prefería no tener que compartir mi espacio con ellos. Como todo en la vida, se nos muestra como un reto, y quienes tenemos valor, lo aceptamos. Y así, nos posicionamos ante aquello que nos conviene, o que creemos lo más adecuado, sin darnos cuenta de que en realidad, pueda ser peor el remedio que la enfermedad.
Me siguen, ¿Verdad? Todos saben por qué escribo estas líneas.
Un color rojo en mi calendario vital, reseña el fin e inicio de un nuevo destino, que yo misma decidí; y es ahora, curiosamente tiempo después, cuando todo me ha estallado en la cara. El motivo, nadie lo conoce realmente, pero la realidad está ahí.
Y el mayor problema...¿Saben cuál es? Que puesto que no somos personajes de ciencia ficción, y nada tiene final feliz, y ya que suelen vencer los malos; no se ha roto con tal rutina, y el plan maléfico ha cobrado sentido. No hay héroes, solamente villanos. Y junto a esos últimos, recuperamos a esos otros individuos que ya anuncié líneas antes, los que son la viva imagen de que no es oro todo lo que reluce. Puede ser, que realmente hayan estado en todo momento en el bando contrario, o puede que no. ¿Quién sabe? Sea como fuere, en este preciso instante, lo están, y han llegado a tal posición de la peor forma posible. Causa dolor, aunque, más vale tarde que nunca, y confieso que no me arrepiento de creer en lo que no debería.
Hemos perdido para unos, ganado para otros. Elegido bien, o actuado mal. ¿Qué importa eso? Mantener la postura defendida desde el inicio, eso que sólo unos pocos hemos conseguido porque nadie nos haya logrado poner una venda, es lo que verdaderamente muestra el distintivo.
No fuimos los que somos, ni seguramente estemos, los que estaremos. Aun así, se disfruta en presente.
La vida torna cada día, y el misterio, está en tener el temperamento adecuado para sobrellevarla del modo más sincero, para que los restos, no sean de un tono más pardusco que las primeras pisadas.
Hasta aquí el primero de muchos años juntos, un placer tener en mi círculo, nuevos puntos que lo compongan positivamente.
Felices vacaciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario