Por desgracia, ha llegado esa horrible despedida.
Tras tres meses de locuras, fiesta, playa, sonrisas, lágrimas, emoción, baile, descanso... unas merecidas vacaciones sin duda, todo llega a su fin. Me llevo grandes recuerdos, y a grandes personas, pero sé que me va a resultar prácticamente imposible comenzar el curso sin muchas de esas últimas.
Visto de otro modo, será un año muy duro en el que me costará exhalar el aire de mi respiración; pero me resta el consuelo de que si lo finalizo bien, lograré una meta. Y eso, no es algo que se compre con dinero.
Sueño con el día en que diga adiós, y ya no hasta pronto a esas paredes que me han visto crecer, y cada vez, lo veo más cerca. Y también sueño, ahora así, con un "hablamos pronto", de cara al verano; porque espero y deseo que sea un curso fugaz, y pronto volvamos a vernos los rostros :)
No abandonaré mis ideas, lo juro :)
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