Todos, y especialmente a estas edades, dejamos que nuestra cabeza se impregne de demasiadas ideas. Llega un momento en el que no sabemos a cuáles atenernos, y qué dejar atrás. Todo ello es posible solucionarlo si poco a poco vamos madurando, y considerando importantes sólo aquellas cosas que realmente lo son.
Sí, sé que es complicado. A mí es a la primera a la que le cuesta reconocer que soy quizás infantil en muchas decisiones, pero sé que no en mucho tiempo todo cambiará. Es más ya empezó a sucederme, y sé que ésto es el principio de una larga travesía.
Pero si os soy sincera, me gustaría ser así un poco más, al menos estos más de 300 días que aún me restan de mi minoría de edad. ¡Ya me vaciaré después el cerebro!
En conclusión, por muchos pájaros que tengamos en la cabeza no debemos dejarles anidar allí para siempre, aunque no sea hoy cuando digamos "adiós a todo" porque parezca imposible.
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